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¿Aluminio o Cobre?

En algunos países, se permite la utilización de conductores de aluminio en las redes eléctricas en instalaciones interiores de baja tensión. Sin embargo, es una alternativa que tiene varias desventajas frente al metal rojo.

Al hablar de materiales usados en la fabricación de conductores eléctricos, la discusión generalmente se reduce a las fortalezas de los más populares: Aluminio y Cobre. Por lo general, las ventajas del primero se resumen en ser más liviano y presentar precios más estables.

Sin embargo, los conductores de aluminio presentan diversas desventajas:

  • Su manufactura no solo es más costosa, sino que también tiene mayores impactos medioambientales.
  • Al ofrecer mayor resistencia al paso de la electricidad, se requiere un mayor diámetro en los cables.
  • Por sus características, los conductores de aluminio brindan menor resistencia al fuego en caso de incendios.
  • Además, es un material que se corroe rápidamente.

En el caso de conexiones, los cables de aluminio presentan un mayor riesgo de conexiones deficientes debido a:

  • Ductilidad: El aluminio es menos dúctil que el cobre, es decir, es menos resistente a ser doblado y a otros requerimientos mecánicos, por lo que se rompe más fácilmente. La fatiga del material disminuye el área efectiva, aumentando la resistencia eléctrica y generando una mayor cantidad de calor.
  • Oxidación: La exposición al aire produce corrosión superficial del aluminio, generando óxido de aluminio, el cual es menos conductivo. La oxidación puede afectar las conexiones eléctricas, aumentando el calor generado con mayor peligro de incendio.
  • Flujo Frío (“Cold Flow”): Se denomina a la deformación que sufre el aluminio bajo presión continua (y especialmente, con una inhabilidad para volver a sus dimensiones originales) cuando se quita la presión. Por ejemplo, después que un tornillo ha sido apretado en el cableado de aluminio, el alambre continuará desformándose, aun después de que el ajuste ha terminado, generando una conexión suelta, aumentando la resistencia eléctrica en la conexión y generando puntos calientes.
  • Expansión y contracción térmica: El aluminio se expande y contrae en mayor volumen que el cobre con los cambios de temperatura. Este proceso debilita las conexiones entre el conductor y el conector, por lo que se requiere de sistemas de conexión especiales.
  • Vibración: La corriente eléctrica genera vibraciones al circular por el cableado, lo que puede generar conexiones sueltas en conductores de aluminio más que en aquellos hechos de cobre.
  • Flexibilidad: Los conductores de aluminio son rígidos y, en general, de temple duro. En la actualidad, no hay conductores de aluminio flexibles. La tendencia de la industria ha sido aumentar la flexibilidad para facilitar la instalación.

Requerimientos para uso de conductores de aluminio

Dados todos los problemas enumerados que pueden resultar en conexiones deficientes, la instalación y mantenimiento de cables eléctricos de aluminio, requiere prácticas especiales, tanto para uso domiciliario como industrial, por esta razón es que se necesita personal calificado y una mayor fiscalización, llegando a estándares que unifiquen y hagan compatibles los distintos componentes y actores involucrados en una instalación eléctrica.

 

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